viernes, 13 de abril de 2012


Dije que iba a hacer este post cuando salga de bañarme, pero es claro que no me aguanté las ganas de hacerlo ahora que tengo todos mis recuerdos frescos.
Sebastian Bach, la fecha llegó demasiado pronto, sigo diciendo que el recital es "la semana que viene, o dentro de 12 días". La emoción de ir al lugar, es máxima, una amiga se olvidó la batería de la cámara, así que sólo disponíamos de nuestros celulares.
Al entrar vimos tres bandas teloneras, jamás terminaban y la última...a pesar de que fue la que más me gustó; el cantante no sé quién se creía que era si Bruce Dickinson o Dio. Pero en realidad era mi viejo haciéndose el Heavy (Eso no se hace, señor).
Después de tanta espera aparece el esperado Sebastian. Excelente entrada, todo perfecto iba el recital, yo moría, creo que me fui con varios mechones de pelo menos, pero no me importó un carajo. En fin... ¿Qué mejor bienvenida se le puede dar que cortándose la luz? Ninguna, es obvio. "¡Bienvenido al país tercermundista!" Gritó uno. Igual, un genio Sebastian, la supo pilotear muy bien la situación.
Todo lo bueno siempre termina, dicen. Me dolía todo el cuerpo ¡Me dolían las caderas! ¿Tan anciana estoy? Ya no soy lo que era antes que aguantaba más, los años pesan. Así que mientras esperábamos el momento para volver a casa, fuimos a esperar a ver qué pasaba donde había mucha gente reunida, y tuvimos la oportunidad de sacarnos una foto con el bajita de la banda, Jason Christopher. Muy simpático él ¡Me dijo "You're gorgeous"! Y después algo de Boyfriend, pero no lo escuché bien. Y bueno, era el momento de irse a casa, y cuando estamos doblando vemos que está saliendo el resto de la banda (Momento en el que corro con desesperación). Y ahí es cuando casi muero de un paro cardíaco y grité "OH MUY GOD" cosa que él también me entienda y ahí lo veo... saliendo. Sebastian, queda aclarar que es una persona súper simpática ¡La cara de emoción cuando nos vio a todos afuera esperándolo fue genial! Y no dudo en hacer firmas e ir lento para las fotos, lástima que estaba el patova que nos tenía bien cortitos a todos. Pero bueno, le saqué una foto bien de cerca y tuve la oportunidad de tocarle la mano y los brazos. Que son suaves a pensar de la edad, quiero aclarar. En fin, el camino a casa fue hermoso, tenía una sonrisa en la cara que nada ni nadie iba a poder sacarme, es más... sé que sigo teniendo esa sonrisa en la cara. Y aún no lo puedo creer.
Casi me quedo sin nariz, pero valió la pena cada dolor.

13/04/12